En Valpromaro, taller para hospitaleros veteranos
En Valpromaro, taller para hospitaleros veteranos

En Valpromaro, taller para hospitaleros veteranos

Durante el fin de semana del 10 al 12 de abril, en colaboración con las animadoras Marinella y Serenella y bajo la coordinación de Laura, responsable de formación, un grupo de 13 hospitaleros debatió y reflexionó sobre la centralidad del peregrino y la transparencia del hospitalero, una combinación esencial que constituye la base de nuestro servicio de acogida.

La centralidad del peregrino se da cada vez que el hospitalero hace del peregrino el centro de su atención y se dedica a crear las condiciones para que este se sienta bien en el albergue como si estuviera en su propia casa y se sienta escuchado y comprendido. El otro punto importante es: ¿cómo lo hace? Lo hace sin ponerse en el centro, permaneciendo invisible, «transparente» precisamente, poniéndose al servicio del otro y desempeñando al mismo tiempo una labor esencial de «sustento».

Partiendo de nuestras historias personales, que nos han permitido presentarnos y conocernos, hemos identificado algunas áreas de profundización: Expectativas, Cuidarnos, Ver más allá, Responsabilidad, Estereotipos y prejuicios.

Nos dividimos en pequeños grupos, cada uno de los cuales eligió y luego representó ante los demás una historia significativa, capaz de suscitar un debate sobre el tema elegido. Las historias representadas tenían como protagonistas a peregrinos que, en su imprevisibilidad, plantearon a los hospitaleros auténticos dilemas a la hora de tomar decisiones: malentendidos, situaciones complejas difíciles de evaluar, comportamientos no siempre agradables con los que puede resultar agotador lidiar.

De ello surgió un animado intercambio de ideas y perspectivas diferentes, gracias también al recurso al papel de «abogado del diablo», que a menudo ha permitido vislumbrar las facetas menos evidentes de las situaciones y los sentimientos o dudas del propio hospitalero. El conjunto de las reflexiones surgidas, respetando las diferentes opiniones, se ha plasmado en una síntesis que deseamos dejar a los hospitaleros que no han podido participar como «pistas» que puedan servir de guía para hacer de nuestro servicio una experiencia humana lo más serena y enriquecedora posible.

  1. nuestra forma de ver las cosas marca la diferencia
  2. escuchar te abre el corazón y te enriquece
  3. participación: ningún hospitalero es una isla
  4. confianza en el universo
  5. el antes y el después del encuentro: ya no somos como antes
  6. el otro es diferente a mí y hay que verlo y tratarlo tal y como es
  7. ser conscientes de nosotros mismos: pensamientos, sentimientos, reacciones
  8. cada uno libra una batalla que tú no conoces: sé amable, siempre
  9. cada imprevisto, por doloroso que sea, nos ofrece más posibilidades
  10. no todos somos santos: ¡sacudamos el felpudo!
  11. la intimidad crea un mundo: entremos en él de puntillas
  12. apuesta por la ligereza
  13. emociones «para llevar»
  14. hacer el «revisado» de nuestros puntos débiles
  15. la responsabilidad como protección de los peregrinos y del hospitalero
  16. inclusividad: respeto por el espacio de todos.